Mundo ficciónIniciar sesiónRagnar no perdió tiempo pidiéndome que mantuviera en secreto lo que me dijera esa noche. Habíamos llegado a conocernos lo suficiente para que supiera que sólo hablaría al respecto si resultaba imprescindible, y únicamente con quien fuera necesario.
Al día siguiente se despidió de nosotros para regresar al Valle, y yo volví a ocuparme de temas más urgentes, como el pequeño ejército de blancos y parias movilizándose hacia el oeste.
Varias noches después, me costaba dar crédito a m







