Mundo ficciónIniciar sesiónNo me detuve a sorprenderme de que Olena ya estuviera levantada, y lo bastante despierta para mandarme llamar, y corrí escaleras arriba. La encontré en su alcoba con Alvar, tendido de lado en su gran cama, desnudo, un codo hundido en las almohadas y la cabeza apoyada en su puño. Olena vestía sólo su bata de dragones, y sostenía contra su cuerpo uno de los vestidos que me hacían usar para “entretener” a sus invitados, como si se lo mostrara a Alvar.
—¿Y éste? —inquiría cuando entré, agi







