BENJAMÍN
Al final del honroso discurso de la Reina, todos la reverenciaron, siguiendo la noche con innumerables elogios y fabulosas sugerencias para el futuro. Algunos opositores machistas desaprobaron los cambios realizados hace siete años cuando la Reina firmó el decreto de "libertad", pero estas mismas personas fueron vetadas por dos invitados muy importantes, a quienes nadie esperaba recibir en persona.
— ¡Su Majestad! — Me inclino, interrumpiendo su conversación con el duque. — ¡Tu gracia!