BENJAMÍN
— Xiu... — le canto al oído pidiéndole que se calle, cuando me atrevo a tomar la misma mano que me apretaba el muslo, para llevarla al volumen en mi pantalón.
Un suspiro escapa de su boca sin poder evitarlo, en cuanto su toque siente todo mi espesor rogando por su coño.
— ¡Eres el objeto de mis más impuros deseos, Mila Rivera!
Un golpe.
— ¡Y tu eres mio! — afirmó girando todo su cuerpo hacia mí, invadiendo mi boca con un beso abrasador.
Me apoyo en la parte posterior de su cuello, sigu