BENJAMÍN
Solo ella podía darle la vuelta al juego de esa manera.
— ¿De verdad quieres que te lo repita? — me lanza su sarcasmo, cara a cara conmigo.
— Repite Mila... repite! — atrévete— ella rígidamente, apretando los dientes en mi boca.
Una escapatoria. Mi demonio estaba mirando—el interior de mí a través de la pequeña abertura en la puerta, esperando que sus palabras hicieran eco para poder abrir mi carne.
— Está bien... — se apoya en mi pecho, sintiendo mi respiración descontrolada, y acerca