Edward nos mira sorprendido a Sanie y a mí, pero más que sorprendido, está feliz, pues su sonrisa lo dice todo; su sonrisa nos anunciaba a ambas que este parece ser un sueño hecho realidad para él.
Desnudas, nos acercamos a él, y luego que estamos frente de él, nos damos la vuelta para mirarnos a los ojos, luego nos acercamos, ella me agarra de la cintura con sus delicadas manos, y yo me acerco rápidamente a sus labios para besarla apasionadamente y ella corresponde mi beso.
El resto de la ta