— Hola, Aren. Sí. Está todo bien, no tienes que preocuparte de nada. Gracias por el detalle, no esperaba encontrarme con este obsequio que me imagino, es de tu parte — le dije, mientras señalo con la mirada el ramo de flores y sigo cargando entre mis brazos al osito de peluche que me había encantado.
Aren se acerca con una sonrisa tierna dibujada en su cara, y me regala un tierno beso en la mejilla sin pensarlo ni dos veces en siquiera haberlo hecho.
— Me alegra que te haya gustado mucho, espe