— Edward, Edward, Edward… Qué bueno que esa es tu respuesta, por qué, efectivamente, lo nuestro es solamente sexo, y que yo sepa, nosotros no tenemos ningún tipo de compromiso. Tú bien puedes mirar, y hasta acostarte con cualquier chica que se te interponga en el camino, y lo mismo pasa conmigo. Yo también tengo derecho en hacer lo que quiera, puedo mirar, y hasta saborear a quien yo desee. Tú no eres un impedimento para que yo sea libre de hacer lo que me plazca. Nuestro “contrato” establece e