Asentí y sonreí. Dejé que Sanie se marchara de mi habitación, y cuando ella cerró la puerta de esta, yo me apuré en meterme dentro de mi vestidor, me puse el vestido más elegante que encontré en mi closet. Me puse un vestido corto, que se ajustaba a mi cuerpo, resaltaba mi figura, y era un vestido de color escarlata precioso que iba a hacerme resaltar de entre los invitados de la fiesta del pueblo. Además, era un vestido precioso y elegante para no hacerme ver como una prostituta para la reunió