— Sí. Me gusta mucho. Eres una diosa en esto, Sanie — le he respondido a Sanie con sinceridad. Aunque yo sabía que ella notaba mi sinceridad, nada más en mi cara de absoluto placer se notaba.
Por lo pronto, Sanie únicamente ha sonreído mi respuesta, y se ha concentrado en continuar con su respectiva tarea. El placer para ambas continuaba, ahora, Sanie se ha alejado de mi intimidad para acercarse más hacia mí, me ha besado en los labios, primero fue un beso que se me hizo bastante tierno, un po