Punto de vista de Maeve
Me desperté lentamente al sentir las yemas de unos dedos recorriendo mi espalda desnuda. Lentas. Gentiles. Llenas de dulces, seductoras y adoradoras intenciones.
Eh...
Hay algo extrañamente familiar en todo esto...
Soñolienta, me estiré, disfrutando de la forma en que las sábanas de seda se arrugaban bajo mi piel, con el fresco tejido relajante al tacto. No había ni un rastro de hierba, ni sentía la maravillosa lluvia de sol primaveral sobre mi cuerpo. Estaba de