Punto de vista en tercera persona
"Nicolás, ¿puedo hablar contigo en mi despacho?", dijo el Rey Arlan, dándose la vuelta y caminando hacia su despacho sin esperar respuesta.
Sabía que Nicolás lo seguiría sin hacer preguntas. Nicolás había mantenido la cabeza gacha desde que Maeve había sido encontrada en la mazmorra oculta de su padre. La culpa que le invadía el cuerpo le consumía demasiado. No tenía ni idea de las verdaderas intenciones de su padre y, como un idiota, había caído en su trampa