El fragmento apareció por accidente, como suelen aparecer las cosas que de verdad cambian el tablero: sin anuncio, sin dramatismo y en el momento exacto en que nadie podía permitirse subestimarlas.
Era miércoles por la tarde, cuatro días antes del primer hito de Ferrer, y Adriana estaba en el pabellón con Franco revisando la cronología que Lucía había enviado esa mañana. Sobre la mesa se extendían dieciocho meses de apariciones públicas, almuerzos, patronatos, reuniones culturales y eventos ben