El notario se llamaba Vittore Salucci.
Su nombre no figuraba en ningún directorio público de Mónaco. Tampoco aparecía en los registros visibles de Niza ni de Menton. Lorenzo lo había encontrado en una lista privada de la Cámara Notarial de Liguria, fechada treinta y dos años atrás, donde Salucci declaraba una especialización poco común: patrimonio costero transfronterizo. La dirección de correspondencia registrada quedaba en Beausoleil, ese municipio francés pegado al borde norte de Mónaco dond