El bloqueo llegó a las seis y diecisiete de la mañana.
Adriana ya estaba despierta. Llevaba despierta desde las cinco y cuarenta, con la ciudad gris al otro lado de las ventanas del Jardín Exotique y la notificación bancaria brillando en la pantalla del teléfono como si hubiera estado esperándola incluso antes de aparecer.
Cuentas bloqueadas. Medida cautelar. Revisión de condiciones de titularidad.
Tomás.
No fue sorpresa. Fue confirmación. La respuesta esperada a Beausoleil, a Salucci, al panel