No subió a su habitación al regresar al pabellón.
Entró, dejó la chaqueta en el respaldo de una silla del comedor pequeño y se quedó de pie en medio del primer piso como si todavía tuviera delante el mapa de la villa superpuesto sobre los muebles de Fontvieille. Damián desapareció con la discreción urgente de quien sabe cuándo una habitación ya no admite terceros. La puerta del pasillo lateral sonó una vez, lo justo para que Adriana supiera que Bianca estaba en algún punto del edificio o lo habí