La carta de Nerea tenía cuatro líneas.
No era el testamento de alguien que había tenido tiempo de prepararse. Era el mensaje de alguien que había entendido que no iba a tener más ocasiones y había escrito lo que importaba antes de que se la quitaran.
*Sola no alcanza.*
Eso era lo primero.
Mara la leyó en voz alta, con la voz de quien reconoce el idioma de otra persona que perdió demasiado pronto. Adriana escuchó sin interrumpir. Franco, de pie junto a la ventana, no se movió durante las cuatro l