ARIA
Me desperté antes de que las luces del corredor se encendieran.
La habitación estaba oscura, salvo por el suave resplandor de las luces bajas a lo largo de los rodapiés. Por un momento me quedé completamente inmóvil en la cama y escuché. El sistema de ventilación zumbaba suavemente a través de las paredes. En algún lugar del pasillo se oían movimientos leves: botas sobre el suelo, una puerta que se abría y cerraba, voces distantes. Sonidos normales de la mañana.
Giré la cabeza lentamente.