**ARIA**
El silencio se instaló entre nosotras por un momento. El peso de todo lo que había dicho flotaba en el aire.
—No fue fácil —dije al fin—. Salir de allí.
—Puedo imaginármelo.
—Requirió todo. Cada pedazo de información que había reunido. Cada riesgo que había calculado. Cada persona a la que había recurrido. Y aun así, apenas lo logramos.
Su mano buscó la mía. La sostuvo. Sus dedos estaban fríos, su agarre firme.
—Estás aquí —dijo de nuevo.
—Lo estoy.
Nos quedamos sentadas en silencio un