Despierto gritando.
El sonido se arranca de mi garganta antes de que esté completamente consciente. Mi garganta duele, en carne viva y ardiente. Mi pecho se siente apretado, como si algo se hubiera sentado encima, expulsando el aire. Mis manos tiemblan tanto que no puedo controlarlas. Se agitan a mis costados, inútiles, desconectadas de mí.
Por unos segundos, no sé dónde estoy. La habitación está oscura, pero la oscuridad es desconocida. La cama es desconocida. El olor en el aire es desconocido