ARIA
Leo lo sujetó con fuerza y le sonrió mirándola desde abajo.
Jinx soltó un jadeo suave detrás de nosotros.
«Dios mío», susurró. «Esto es historia. Que alguien lo documente».
Reyes le lanzó una mirada que podría haber congelado el agua.
Jinx levantó ambas manos en señal de rendición. «Solo digo. Es un momento».
Leo soltó el dedo de Reyes y volvió a girarse hacia la pantalla. Había aparecido otra forma, un gran cuadrado morado.
Observé a Reyes mientras ella observaba la habitación. Siempre es