**Punto de vista de Valente**
—La mariposa —dije.
—La familia Mariposa —confirmó él, escupiendo el nombre como si le supiera a podrido—. No eran grandes. No eran ruidosos. Eran como un cáncer: silenciosos, extendiéndose, pudriendo todo desde dentro. Su negocio no era solo armas o territorio. Era gente. Específicamente, mujeres y niños. Creían que eran un linaje superior. Recolectaban. Mujeres jóvenes de belleza o inteligencia. Niños huérfanos sin ataduras. Los traían a la familia, los quebraban