**Punto de vista de Valente**
El rostro de Don Salazar se oscureció hasta un púrpura aterrador.
«¡Te dieron un lugar en esta mesa por respeto a mi hermano muerto! ¡Te dieron protección, un nombre, riqueza más allá de tus sueños más locos! ¡Y aun así escupes sobre esta casa! ¡Conspiras en las sombras como la sanguijuela desagradecida que eres!»
Di un paso más cerca, con mi propia ira desbordándose.
«¡Y tú usaste la memoria de mi padre para conseguir la lealtad preciada de los viejos guardias