Punto de vista de Aria No dormí mucho. Quizás una hora. La habitación se sentía demasiado estrecha, el aire demasiado quieto. Estaba controlada, vigilada. Mi corazón latía demasiado rápido, un tambor frenético contra mis costillas. Tenía las palmas de las manos resbaladizas de sudor mientras me incorporaba de la cama. Cada centímetro de este espacio se sentía peligroso. No podía quedarme sentada. No podía esperar a que alguien entrara y decidiera mi destino, y el de mi hijo. Necesitaba conocer