Punto de vista de Aria
No fue un movimiento calculado. Fue puro instinto. Mis manos eran garras, apuntando a sus ojos, a su rostro. No pensaba en las consecuencias. Quería lastimarlo. Quería hacerlo sangrar. Estuve cerca, mis uñas arañando su mejilla antes de que pudiera reaccionar por completo.
Gruñó sorprendido, agarrándome las muñecas, pero yo era un torbellino de movimientos, pateando, forcejeando, escupiéndole maldiciones.
Valente apareció en un instante. Sus brazos me rodearon por detrás,