**ARIA**
Dejé de forcejear. Lo miré. Lo miré de verdad.
—No te importa protegerme —dije en voz baja—. Solo no quieres perder.
Algo parpadeó en sus ojos. Algo crudo.
—Aria.
—Suéltame.
Me miró fijamente durante un largo momento. Luego su agarre se tensó.
—No.
Me arrastró de vuelta hacia mi habitación.
---
No me soltó hasta que estuvimos dentro.
La puerta se cerró de un portazo detrás de nosotros. La cerradura hizo clic al encajar. Me quedé de pie en el centro de la habitación con Leo en mis brazo