**VALENTE**
La casa segura era pequeña.
Una sola habitación. Una cama estrecha con sábanas finas que olían a lejía. Una ventana con el pestillo roto que dejaba entrar el aire frío de la noche. Las paredes eran blancas y lisas, rayadas y marcadas por años de uso. El suelo era de madera desnuda. El aire se sentía quieto, pesado con el silencio que llega después de una tormenta.
No se parecía en nada a lo que le había dado antes. Nada que ver con la casa con jardín, la habitación con el sofá azul