### Punto de vista de Valente
Había perdido la cuenta de cuánto tiempo llevaba encerrada en esa habitación. Las horas se fundían unas con otras.
Las paredes eran de un color crema apagado, limpias e impersonales. La cama era grande y suave, pero se sentía dura y fría como piedra bajo mi cuerpo. La ventana estaba enrejada con gruesos barrotes de hierro oscuro. La puerta era de madera maciza, cerrada con llave desde el exterior. Tres veces al día, un guardia silencioso traía una bandeja con comid