**PUNTO DE VISTA DE DIANA**
Supe que estaba en problemas en el momento en que el coche se detuvo.
Habíamos estado conduciendo durante horas. Había perdido la noción del tiempo, de la dirección, de todo excepto la carretera oscura que se extendía delante y la presencia silenciosa de Amaro al volante. No había dicho ni una palabra desde que dejamos la zona fronteriza. Ni una sola. El silencio era peor que los gritos. Construía una presión en mi pecho hasta que pensé que gritaría solo para romper