**Punto de vista de Aria**
Desperté en una cama vacía. El lado de Valente estaba frío, las sábanas lisas. Por un segundo, el pánico me subió por la garganta: el viejo y familiar terror de estar sola en esta casa. Luego recordé. Probablemente estaba en el gimnasio de la finca, castigando un saco de boxeo, o ya en su estudio, lidiando con el negocio que nunca dormía. Era lo que hacía cuando no podía descansar.
Me incorporé lentamente, frotándome el sueño de los ojos. La habitación estaba en penum