**Punto de vista de Aria**
Saltó de la silla como si estuviera en llamas, retrocediendo a trompicones.
—¿Qué les pasa a ustedes? —chilló, con la compostura completamente hecha añicos. Parecía genuinamente alterada, con las mejillas teñidas de un rosa poco característico—. ¡Están locos los dos! ¡Guárdense su… su cariño para ustedes!
Leo se rio a carcajadas, aplaudiendo con las manos.
—¡Mamá beso! ¡Mamá beso Cassia!
Me reí aún más fuerte, sujetándome el estómago.
—Te lo merecías —dije, secá