Nadia.-
Tengo que seguir en este absurdo papel, incluso delante de mi hermano que está cegado por Yuri, lo volvió una marioneta.
Me entristece ver que Aleksi ya no tiene esa mirada inocente que debería tener un niño de su edad, hay algo peligroso en él y una lealtad ciega hacia el hombre que asesinó a nuestro hermano y nuestro padre.
— Te traje algo de comer –Aleksi entra con una bandeja de comida, sonriendo como si no hubiese hecho nada malo.
— Gracias, ya me estaba dando un poco de hambre