Nadia.-
Una parte de mí se quedó en esa casa, en el fondo tenía un deseo egoísta, que ella recuperara la memoria para así tenerla conmigo.
— Hemos llegado al sitio que me pidieron.
El capitán de barco que habíamos alquilado para buscar la siguiente pista del tesoro, me sacó de mis pensamientos, cuando me giré Emil estaba sentado con la mirada fija en mí.
Desde que salimos de Constanza me encerré, no quería hablar del tema, si lo hacía me arrepentiría y él me apoyaría a cometer un acto mezqui