Nadia.-
Sonrío al verme en el espejo, el traje de sastre negro sorprendentemente ajusta a mi cuerpo perfectamente, termino de anudar el nudo de mi corbata roja.
— Sí, esto definitivamente va a excitar a Emil.
— Tienes razón
Pego un brinco cuando escucho su voz detrás de mí.
— En este momento, estoy a punto de dejarte encerrada, te ves… muy sexy mariposa.
Camina lentamente hacía mí con esa mirada encendida de deseo, produciendo en mi interior un cosquilleo que nunca cesa, todo lo contrario a