Capítulo 34

Nadia.-

Entre a mi habitación atribulada, caminaba de un lado a otro estaba a punto de arrancarme los cabellos, la puerta se abrió de golpe, Emil entró cerrando con seguro, estaba vestido ahora con una sudadera y un pantalón de algodón, se veía igual de sexy aunque no tanto con la toalla, me cachetee mentalmente volviendo a la triste realidad.

— Nadia –se acerca con las manos en frente como si estuviera a punto de enfrentarse a una fiera–. déjame explicarte.

— No ¿cómo? ¿Cómo supiste que era yo
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