Emil.-
Cuando vi que Nadia salió despavorida después de intentar besarla, me sentí frustrado, no por el beso, sino porque deseaba aliviarla, pero no tenía idea de cómo hacerlo, estuve a punto de decirle que lo sabía todo, que solo deseaba ayudarla.
Regresé a la mansión, a lo lejos veo que Nadia y Lina caminan por el jardín, entro rápidamente por el gimnasio y corro hasta el sauna, podía escuchar su conversación sin que nadie me viera.
(…)
Después de escuchar a Nadia, todo lo que le hicieron, no