Emily camina con los puños apretados aguantando las ganas que tiene de gritar a los hombres de esa casa que son todos unos imbéciles machistas. La rabia le hace colorear las mejillas, no solo son unos cavernícolas según piensa, sino que también necesitan ser adorados como ídolos porque tienen un gran tamaño y están todos llenos de musculo.
—Son todos unos imbéciles que necesitan ser respetados por todos en el mundo —protesta con rabia —¡Vaya manada de locos!
—¡Emi! —Becky la detiene y ella no p