El escondite que los Romanov construyeron bajo tierra es algo que deja a cualquiera con la boca abierta. Es una construcción increíble, hecha con paredes tan gruesas y fuertes que parecen preparadas para que nada, ni siquiera el peor de los ataques, pueda atravesarlas. Es el reflejo perfecto del miedo constante en el que viven estos hombres, un lugar creado por la desconfianza. Dentro, unas luces de un color naranja suave lo iluminan todo, pero de una forma extraña; hacen que la cara de las per