Capítulo 128 – Karma. Terror
El silencio en el despacho de Nicolay Romanov es como un ruido sordo en sus propios oídos, el teléfono sigue en su mano, pero ya él no escucha nada por el hecho de que un pitido sordo le taladra el cráneo. Oír a Egor pronunciar ha hecho que su cuerpo se inmovilice, una oleada de terror lo atraviesa trasladándolo de nuevo al momento en el que sostenía a Isvetta entre sus brazos con el rostro destrozado, muriendo con su hijo en el vientre.
El teléfono emite un crujido que anticipa el desastre que