Dimitri se pasea como un león enjaulado por todos los pasillos de La mansión. Se encuentra frustrado por el hecho de que Anita no quiso besarlo, no se siente bien con él pensando en ella como una posibilidad de Romance, pero no puede negar el hecho de que la quiere para él.
Y se siente demasiado atraído para negarlo sin embargo ella se ha atrevido a rechazarlo. No porque no le agrade sino porque se siente temerosa de que él vaya a lastimarla cómo lo hizo Rixio.
—Pero yo no soy ese maldito, jamá