Capítulo 42
Alexander Caruso
Aquella maldita me estaba volviendo loco. Su actitud dominante, con esa cara bonita y ese cuerpo sensual, me estaban volviendo loco. Tenía ganas de matarla, gritarle, agarrarla fuerte por el pelo, pero también de follarla con fuerza, demostrándole que yo mandaba, que era mejor que el otro.
«Te voy a hacer gritar de verdad... ragazza. Es eso lo que quieres, ¿no? Laura sabe jugar, se está burlando de mí, tal vez incluso quiera matarme todavía, no puedo confia