Capítulo 215
LAURA STRONDDA CARUSO
El salón estaba animado. Cada rincón parecía tener su propia melodía, una risa aquí, una exclamación de alegría allá, y el suave ruido de las copas. El aroma de las mesas repletas —pavos asados, pasta fresca y los dulces típicos que Fabiana se había empeñado en incluir— se mezclaba con el olor a canela y chocolate caliente que aún flotaba en el aire. Era como si el lugar hubiera sido envuelto por el espíritu navideño.
Alex estaba a mi lado, sosteniendo a