Capítulo 216
PETER MARINO
El salón de la fundación estaba lleno de vida. Se oía el ruido de los niños corriendo, las risas de las mujeres que antes tenían el rostro sombrío y ahora esbozaban sonrisas sinceras. Era imposible no sentir un nudo en el corazón, pero esta vez no era de tristeza. Era una mezcla de gratitud y alivio.
—Estás pensativo, Peter. —Katy apareció a mi lado, sonriendo, mientras se ajustaba la bufanda alrededor del cuello.
Me encogí de hombros, sin apartar la mirada de las