Capítulo 219
—Estás tan cerca, Laura. Puedo sentirlo —susurró con voz ronca y cargada de deseo.
No podía responder, mi respiración era entrecortada, mis gemidos se escapaban sin control. Me sujetó la cadera con una mano, mientras la otra se deslizaba por mi vientre, bajando hasta encontrar el punto sensible entre mis piernas, de nuevo. Su tacto era hábil, provocador, y cuando empezó a masajearlo a un ritmo que acompañaba sus movimientos, mi mente se quedó completamente en blanco.
—Alex... —ja