Capítulo 212
ALEXANDER CARUSO
Dos días nunca me habían parecido tan largos. Cada hora, cada minuto, contaba el tiempo para escuchar buenas noticias. Me quedaba en la puerta de la UCI, paseándome de un lado a otro, esperando cualquier novedad sobre Laura y Júlia. A veces entraba para verlas. Júlia dormía tranquila en la incubadora y Laura parecía un poco más fuerte en cada visita, pero aún frágil.
Cuando los médicos finalmente me llamaron, sentí que mi corazón se aceleraba.
—Señor Caruso