Capítulo 90 —La casa sitiada
Narrador
El día avanzó con la lentitud de una amenaza.
En la finca, el sol no entraba como solía hacerlo en todos lados. La luz se filtraba débil, cortada por las ramas, como si incluso la mañana supiera que no debía mostrar demasiado. Tony permanecía sentado al borde de la cama, con los pies apoyados en el suelo de tierra apisonada, respirando con cuidado. Cada movimiento era una negociación con el dolor. No era un dolor agudo, ya no. Era uno más peligroso: el que s