Capítulo 75 —Rastros al amanecer
Narrador:
El amanecer llegó sin compasión.
No entró suave por las ventanas de la mansión Mattos. Irrumpió. Se coló como una luz gris, fría, reveladora, de esas que no traen consuelo sino evidencia. Camila estaba despierta desde mucho antes, sentada en uno de los sillones del salón principal, con la espalda rígida y la mirada fija en un punto indefinido del aire.
No había dormido.
Cada vez que cerraba los ojos, veía sangre. Veía el coche detenido. Veía a Tony incl