Capítulo 34 —Mi amuleto
Narrador:
Camila tardó más de lo que pensaba en subir al dormitorio.
No porque tuviera algo que hacer, sino porque había aprendido que cuando el corazón iba más rápido que la cabeza, era mejor frenar un poco. Se quedó en la biblioteca unos minutos más, mirando un punto fijo entre dos estanterías sin saber realmente qué estaba viendo. Después caminó por el pasillo, pasó por la galería, se asomó al jardín oscuro donde las luces marcaban apenas los contornos de los árboles.