Capítulo 122 —La trampa ya estaba servida
Narrador:
La cabaña de Eloísa y Esteban no tenía nada de especial.
Eso era, precisamente, lo que la volvía perfecta.
Perdida entre árboles viejos, con el techo bajo y la madera curtida por la intemperie, parecía la clase de lugar donde nadie imagina que pueda pasar algo grande. Ni una tragedia, ni una cacería, ni un ajuste de cuentas. Parecía un rincón del mundo donde la vida solo se repite: amanecer, trabajo, cansancio, silencio.
Esa noche, sin embargo,