Capítulo 102 —Sin escrúpulos
Narrador:
Eloísa palideció más.
—No… eso no es...
—No me mientas —escupió Gustavo, y la palabra salió con rabia, con furia—. Yo sé lo que estoy viendo. Yo sé lo que pasó. Y sé que ese hombre no está muerto.
Eloísa tragó saliva. Sus labios temblaron.
—No… —murmuró, pero ya no era negación; era miedo a la consecuencia.
Gustavo apretó el brazo de Eloísa hasta hacerla jadear.
—Habla.
—¡No puedo! —se le quebró la voz—. ¡No puedo, por favor!
—Sí puedes —dijo él, seco—. Lo